Al finalizar el año, siempre nos preguntamos: ¿qué vendrá? El enfoque depende del trabajo que uno hace. La prensa mundial quisiera saber qué pasará con la guerra en Ucrania, cuál será el destino de Nicolás Maduro en Venezuela o si el 2026 será el año en que la economía norteamericana entrará en recesión. Lo único cierto es que el futuro rara vez avisa.
Hace seis años, aunque teníamos noticias de un nuevo coronavirus que se esparcía en la ciudad china de Wuhan, jamás imaginamos que estábamos a las puertas de la epidemia más grave en un siglo. Un sobreviviente de la peste del COVID platicaba sobre su experiencia de más de un mes de hospitalización en coma. El año 2000 fue el primero desde la Revolución en el que la esperanza de vida en México disminuyó. Menos imaginábamos que se perderían 800 mil vidas.

A finales de 2022 el mundo pudo acceder a una nueva plataforma pública de IA. Chat-GPT —un nombre extraño— podía ser consultado con una profundidad de información que Google y otras máquinas de búsqueda no podían entregarnos. Apenas 36 meses después, parece que ya estamos en la tercera o cuarta generación de plataformas de IA. Hablamos de agentes, de inteligencia artificial general y vislumbramos una conmoción en el horizonte: la transformación total de cientos de profesiones.

En 2020, un ingenioso joven norteamericano inventó un sitio de apuestas en internet sobre lo que sucederá en decenas de temas, llamado Polymarket; un ejemplo sencillo es: ¿para cuándo se irá Maduro? Las apuestas indican que solo el 4% de los jugadores cree que el dictador se va antes del 31 de diciembre. La percepción cambia a finales de 2026; la mayoría apuesta que se habrá ido. El 84% de los apostadores no cree que haya un enfrentamiento armado entre Estados Unidos y Venezuela. Al menos eso es alentador.

El creador de Polymarket es Shayne Coplan, un joven neoyorquino que abandonó los estudios para fundar la empresa. Aunque todavía no genera utilidades, se estima que el valor de la casa de apuestas es de unos 9 mil millones de dólares. Algunos investigadores dicen que los resultados de Polymarket, donde participan miles de apostadores, son más acertados que los de las encuestas. Ahora el público puede conocer la temperatura real de las contiendas políticas en todo el mundo o si el Bitcoin llegará a tal o cual valor.

Los apostadores dicen que J.D. Vance tiene 7 veces más probabilidades que Marco Rubio de ser el próximo candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. Lo interesante es que las apuestas son fluidas y cambiantes y se ven afectadas por las noticias cotidianas.

También hay quien apuesta en contra del consenso y puede ganar más. Alguien apostó que el próximo papa sería norteamericano y obtuvo una pequeña fortuna. Polymarket se convirtió en un Las Vegas sin casinos. En un día normal puede haber entre 70 mil y 140 mil apuestas. En temporadas de gran inquietud política, los apostadores pueden llegar a 300 mil. El invento tiene a los reguladores financieros de cabeza, por la dificultad de gravar las ganancias de los apostadores que vienen de cualquier parte del mundo. Solo hay que fondear una cartera para apostar.

Lo maravilloso de Polymarket es que la masa aporta información instantánea sobre lo que piensa, sus percepciones y, sobre todo, su apuesta por el futuro de lo que puede suceder.

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