“Porque la política pasa, los gobiernos pasan, los hombres del poder caen en el olvido, pero la amistad verdadera, la que se construye en medio del fuego, sobrevive al odio y a los infundios”. Julio Scherer Ibarra
La relevancia de un libro puede medirse por las reacciones que provoca. Un ejemplo es “Ni venganza ni perdón” de Julio Scherer Ibarra, consejero jurídico de la Presidencia con López Obrador, y Jorge Fernández Menéndez, periodista.
El senador Gerardo Fernández Noroña declaró: “Qué deslealtad del tipo. Lo voy a decir, no me voy a aguantar, debería de estar en la cárcel Julio Scherer Ibarra”. Jesús Ramírez Cuevas, excoordinador de comunicación de AMLO y hoy jefe de asesores de la presidenta Sheinbaum, se refirió al libro como “un pasquín inmundo” cuyos autores representan “la defensa de los privilegios y la corrupción”. A Scherer lo describió como “un abogado que salió del gobierno en medio de señalamientos por tráfico de influencias y corrupción”.
El libro ofrece una visión desde el interior del gobierno de López Obrador. Aporta también el recuento de una relación de Scherer con López Obrador que empezó el 5 de abril de 1997 tras la muerte de Heberto Castillo.
La admiración de Scherer por AMLO se manifiesta en muchos puntos: “Tiene una vocación casi de misionero. Tiene una condición de cristiano que no puede evitar. Los lemas que más tarde impone cuando crea el partido —no robarás, no traicionarás, no mentirás— son enunciados de valores universales”. Reconoce también sus limitaciones: “Andrés no entiende la economía global. No es un buen administrador, no es un hombre de números, es un individuo sensible”.
Scherer señala errores del expresidente, como su insistencia, por influencia de Hugo López-Gatell y Jesús Ramírez, de prohibir los vapeadores. Apunta también que “entre la señora del Conacyt, el subsecretario de Agricultura, López-Gatell y la señora de Medio Ambiente convencieron al presidente de que el glifosato podría generar cáncer en las personas. Es un producto que se usa en todo el mundo, el más popular a nivel global, y hoy día no tiene sustituto. La bronca en la que metió a la agricultura fue enorme. Lo mismo sucedió con las demandas sobre el maíz transgénico”.
Scherer cuestiona a Adán Augusto López por la decisión de colocar la refinería de Dos Bocas en un predio de Tabasco “lleno de manglares”, donde no debería permitirse ninguna construcción. “Metieron a una constructora sin los permisos, destruyeron todo el manglar y fue ahí donde determinaron instalar la refinería”. Además, “se mandó una iniciativa al Congreso del Estado que era una barbaridad: decía que todos aquellos proyectos que se construyeran con recursos federales no tenían que pasar por licitación pública. Ese era Adán Augusto”.
Manuel Bartlett, quien dice Scherer que una vez amenazó de muerte a su padre, el periodista Julio Scherer García, también “perjudicó muchísimo al presidente”. Quería quitar los ductos a la iniciativa privada, cosa que “no se podía hacer”. López Obrador “decidió hacerle caso a Bartlett” y el tema llevó a la renuncia del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa. A AMLO no le importaba la “razonabilidad económica” de los proyectos. “Tuvo un conflicto por lo mismo con Gerardo Esquivel”.
No sorprende que el libro genere tantos arrebatos emocionales, pero a mí me parece un documento indispensable. Nos describe con afecto, no con odio, el gobierno de AMLO: “Lo viví. Lo padecí. Y, sin embargo, no me arrepiento. Porque en medio de la tormenta quedó intacto lo más importante: la certeza de haber acompañado a un hombre que, con todas sus contradicciones, puso por delante la convicción de transformar al país”.
Nueva deuda
Hasta hace unos días, el gobierno presumía la reducción de la deuda de Pemex, sin aclarar que fue por un subsidio de Hacienda, de los contribuyentes. Ayer, sin embargo, Pemex anunció la colocación de bonos de nueva deuda por 31 mil 500 millones de pesos.
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