Vaya contraste: el flamante presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, fue muy explícito cuando anunció que rompería relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua, además de otros catorce países, europeos y africanos, y dijo: “En mi Gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías”.
Resulta interesante repasar el caso Nicaragua: su dictador, el guerrillero sandinista, Daniel Ortega, anunció hace días que bajo su dictadura “no habrá elecciones en Nicaragua”, como la cúlmine de una serie de medidas que adoptó como encarcelar a sus opositores, acabar con la libertad de expresión y desaparecer las libertades individuales de los nicaragüenses. Actos que le ameritaron condenas de casi todas las democracias del mundo. Notable excepción a este repudio fue México, en el pasado Ayatolato tanto como en el presente. Nada menos ayer en la mañanera le preguntaron a la Presidente su opinión respecto al fin de las elecciones en Nicaragua y la Señora rehusó ya no digamos condenar un golpe antidemocrático contundente, sino siquiera opinar del tema.
¿Un pueblo sometido por un tirano magnicida no amerita la solidaridad de todos los pueblos libres? ¿Sobre todo de aquellos que se dicen democráticos: más aun “el más democrático del mundo”? Por supuesto que sí, lo que sucede en este caso, como en el de Petro y el de Castillo, el huarachudo golpista, en Perú, es que son “aves del mismo plumaje”. Pertenecen a los mismos grupos izquierdistas/comunistas latinoamericanos que han estado recibiendo palos del electorado, precisamente como en Colombia, en donde sacaron a un ex guerrillero comunista (Petro) y entró un empresario prolibertades, considerado de “derecha”.
Decimos considerado porque las “geometrías” políticas -especialmente en Latinoamérica- andan tergiversadas. La izquierda es ahora la que reprime con Ejército/Policías y está en contra de las libertades individuales: reprime y emplea la bota para someter. Mientras que la antes considerada “derecha” está hoy a favor de las libertades individuales, el libre comercio, el libre emprendedurismo y el concepto de sociedad grande, gobierno chico.
El epicentro del esparcimiento por toda América Latina del Populismo Demagógico de izquierda es -por supuesto- Cuba. Hasta que dejó de recibir ayuda de la Unión Soviética, Cuba era el centro de entrenamiento de los grupos guerrilleros latinos, incluido México. ¿Se acuerdan de la Liga Guerrillera 23 de Septiembre?
No duden que gran parte del encamionamiento del presidente Trump con el Gobierno mexicano se debe a la contratación de “Brigadas Médicas” por parte del Ayatola y la Ayatoliza en un acuerdo directo con el Gobierno cubano. Más aún, el secretario de Estado, Marco Rubio, solicitó a la señora Sheinbaum que cerraran dicho programa…¡y es fecha que continúa! En este contexto debemos mirar las contrastantes actitudes respecto a Cuba y Nicaragua del presidente De la Espriella y la señora Sheinbaum. Posturas radicalmente diferentes que indican hacia dónde se inclina su corazoncito.
Que es lo mismo que afirmar que dicha inclinación corresponde con su actitud de gobernante y apunta hacia el sendero por el que nos quieren conducir desde la Presidencia, a la cual llegaron por la vía democrática, pero que una vez arribados buscan a como dé lugar tirar ese puente.
Así encarcelan a miembros de la oposición acusados de graves delitos respecto a los cuales no muestran pruebas y también desde el Gobierno -concretamente la Comisión de Derechos Humanos que preside la hermana del Jefe Guerrillero de la citada liga líneas arriba- paga y realiza un “documental” totalmente “Anti-PRI”. Estos hechos combinados -así como el que nunca encuentran culpables de los grandes fraudes del huachicoleo- indican que este Gobierno se encuentra en el proceso de usar el poder para combatir a sus opositores y poner a salvo a sus correligionarios.
Para esto destrozaron el Poder Judicial con los Jueces de Acordeón, para esto sometieron al INE para que les otorgara en el Legislativo una sobrerrepresentación que no corresponde a la votacion obtenida y -todo indica- que para eso se aliaron con los cárteles para financiar campañas y obtener de ellos ayuda (secuestro amedrentación, intimidación) y ganar las elecciones, claro, también con ayuda de uno que otro “rey del huachicol”.
¡Por ello no condenan a Ortega: se proponen imitarlo muy pronto!