HACE MUCHO que no se vivía una jornada tan tensa y difícil como la de ayer en el INE, en la que la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, estuvo en el centro de la controversia pues la revelaciones sobre su extrema cercanía con un consorcio empresarial que es proveedor del propio instituto ponen en tela de juicio la honestidad con la que se manejan los recursos públicos del INE.
Y MÁS cuando sigue surgiendo evidencia de que la convivencia, por no llamarla complicidad, tiene en el ajo a buena parte de la estructura de funcionarios electorales que llegaron al cargo por decisión de Taddei. Pareciera que se saben inmunes a la rendición de cuentas, de ahí que no les importe aparecer al lado de sus proveedores en fiestas y cenas demasiado íntimas como para pensar que son meros encuentros casuales. El problema no es la amistad en sí, sino la amistad que sirve de pretexto para el negocio y para amañar licitaciones.
SE SABE que las consejeras y los consejeros del INE están divididos en cuanto al apoyo a Taddei. Hay un sector, aparentemente minoritario, que está dispuesto a jugársela con la sonorense bajo la creencia de que la 4T la sostendrá contra viento y marea. El otro grupo está en favor de que si no renuncia, al menos se separe del cargo de consejera presidenta, como un acto necesario para restablecer la imagen y la confianza en el INE.
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TREMENDO APRIETO en el que metió Daniel Sibaja a su jefe político, Higinio Martínez, presidente del Senado. Resulta que en su calidad de secretario técnico, solicitó a la Cancillería trato diplomático para senadoras y senadores, a fin de que pudieran acceder al Salón de Protocolo del AICM. ¡Como si los legisladores necesitaran más privilegios! Según lo dicho por el propio Higinio, Sibaja no lo enteró del favorcito que estaba pidiendo a la SRE. ¿Entonces quién anda promoviendo esas solicitudes? Porque sobran senadores morenistas que gustan de usar los salones VIP con cualquier pretexto y ahora querían uno donde no se les molestara.
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VAYA PROBLEMA se armó ayer en Puebla con el bloqueo de transportistas en la entrada de la carretera procedente de la CDMX, en protesta por el asesinato de uno de sus dirigentes que fue acribillado cuando viajaba en su auto por las calles de la capital camotera. Ante la inacción de la autoridad para indagar ese crimen, decidieron cerrar el paso de la carretera federal. El bloqueo ocurrió a la vuelta de las oficinas de la Secretaría de Seguridad poblana.
¿Y LAS AUTORIDADES estatales? Pues no hicieron gran cosa pues el gobernador Alejandro Armenta anda disfrutando de un helicóptero que dijo comprar en Londres para tareas de seguridad, pero tal parece que ya anda en otros usos. Por lo pronto, los poblanos la pasaron mal, fastidiados por la ausencia de autoridad.