Con información de Mayolo López

Ciudad de México.- Descubierta in fraganti a la hora en que se le aplicaba un tinte en la estética casi clandestina del segundo piso de la Cámara alta, la senadora pevemista Juanita Guerra se quejó amargamente de que las morenistas que la azuzaron para hacerse un retoque al final terminaron por dejarla sola frente al escándalo.

En medio del llanto, la legisladora morelense acusó que quienes la habían invitado -sus compañeras de la 4T- ahora se desentendían del entuerto.

Mis compañeras no han sido solidarias: quienes me invitaron no han tenido solidaridad. Al contrario, han desconocido y han dicho que no conocen el lugar, cuando ellas me invitaron”, protestó en entrevista.

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La senadora Juanita Guerra dirigió un escrito a la Junta de Coordinación Política y a la Mesa Directiva para exigir que se aclare todo el alboroto que quedó al descubierto la semana pasada por el salón de belleza. Foto: Agencia Reforma

Guerra lamentó el uso de su imagen dentro de la sala de belleza, cuya gestión algunos senadores morenistas habían atribuido a la chihuahuense Andrea Chávez.

El salón de belleza en el Senado

La semana pasada, Reforma publicó los detalles de un salón de belleza que operaba en el segundo piso de la Torre de Comisiones del Senado durante los días de sesión.

La pevemista Guerra fue captada en la estética, habilitada para Chávez y sus allegadas, mientras se retocaba un tinte en el salón al mismo tiempo que se llevaba a cabo la sesión ordinaria.

Tras la publicación, Chávez emitió un comunicado en el que aseguró que ella no habilitó la estética y dijo no “tener nada qué ver con la película que montaron”. Incluso afirmó que ella se peinaba sola con “una Dyson”, cuyo costo en el mercado alcanza los 15 mil pesos.

Exige aclaren quién autorizó la estética

La senadora Guerra presentó ayer una solicitud formal para que la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y la Mesa Directiva del Senado esclarezcan quién autorizó el funcionamiento del salón.

Risueñas y desenfadadas, las morenistas Andrea Chávez y Cinthya López Castro, así como la petista Geovanna Bañuelos, se desentendieron del alboroto.

“Es falso”, se zafó Chávez, aspirante a la gubernatura de Chihuahua, mientras se llevaba una mano a la frente.

“Están mal informados”, acusó López Castro.

500 pesos por el tinte en 20 minutos

Entrevistada en el Senado tras la presentación del documento, Juanita Guerra manifestó preocupación por su seguridad al interior del recinto legislativo.

La morelense aseguró que fue invitada por tres senadoras de Morena, explicó que pagó 500 pesos por el tinte que le aplicaron y que toda responsabilidad descansa en manos de quien autorizó el funcionamiento del salón de belleza.

“Ya presentamos unos oficios para que se aclare puntualmente la situación de ese lugar y por quiénes fuimos invitados. El tema que debe resolverse fue quién lo autorizó, quién lo instaló y quién nos invitó a nosotras”, sostuvo.

Guerra fue entrevistada tras participar en un desayuno con el Secretario del Trabajo, Marath Bolaños. Según dijo, se le ha violentado por haber acudido a un lugar al que se le invitó.

Acusa que es víctima por circular su fotografía

En su abono, la senadora pevemista dijo que ha sido intimidada y que ha recibido amenazas a partir de que ha denunciado feminicidios y homicidios en Cuautla.

“Me invitaron desde hace un año”, insistió antes de señalar que la imagen que circuló de ella usando una capa de plástico para cubrir su ropa, sentada en un sillón frente a un espejo y con el cabello embadurnado de tinte oscuro había sido tomada sin autorización y “en un lugar donde no fue nada oculto. Me invitaron desde hace un año, pero lo tomaron en otro sentido”.

“Ya pedí a la Junta de Coordinación Política (saber) quiénes fuimos invitadas, quiénes han asistido. No voy a permitir que se haya tomado una imagen de manera dolosa y, sí lo voy a decir: han utilizado Inteligencia Artificial para hacer violencia política de género”.

La senadora se negó a aclarar quiénes la habían invitado a la estética en la sede del Legislativo. 

“Yo únicamente fui invitada y el ser invitada por otras compañeras no quiere decir que esté faltando ni a la verdad ni ocupando recurso público porque en ningún momento me dijeron que era del erario público. Al contrario: a mí me cobraban por un servicio”, argumentó.

-¿Y por qué asistir en horario de sesión?, se le preguntó.

“Se convoca a las 11 de la mañana y el día que estuve (en el salón), como hoy (ayer), estaba a las 08:15. Yo ocupé un lugar, entre solamente 15 y 20 minutos. Hay videos con el video minuto a minuto. No dilaté más de 20 minutos”, respondió.

La estética parlamentaria

El espacio se aloja en lo que alguna vez fue la oficina de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que estaba vacante desde la Legislatura pasada.

El salón cuenta con dos sillas negras que se encuentran frente a espejos, y un lavadero para el cabello.

Tienen un carrito de herramientas para estilizar, así como una caja rosa de un metro de altura que parece albergar brochas y diversos productos para maquillaje.

También hay dos sillas más para los acompañantes, o para que las legisladoras esperen a ser atendidas.

RAA

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