Historia 089
Esta es la historia 089 de 450 que te contaremos sobre León
El año de 1945 marcó un parteaguas en la vida académica de Guanajuato. El antiguo Colegio del Estado se transformó en la Universidad de Guanajuato y, con ese cambio, se concretó una aspiración: la apertura de la Escuela de Medicina de León -hoy Facultad- luego de tres intentos fallidos.
El 3 de abril de 1945, en el salón de conferencias del Hospital General -entonces Hospital Juárez-, el doctor Francisco Gómez Guerra se encontró frente a los primeros 28 alumnos de medicina.
Tenía 35 años. Su presencia imponía respeto: medía 1.90 metros, pesaba cerca de 100 kilos y gozaba de un amplio prestigio profesional en la ciudad.

Gómez Guerra provenía de una familia reconocida en León. Su padre, el licenciado Francisco Gómez Aguilera, había sido director de la Escuela Preparatoria, así como de la Escuela de Jurisprudencia del Colegio del Estado. Ese ambiente académico marcó su vocación desde temprano.
Su historia
Nacido en León en 1910, ingresó a los 16 años a la Escuela Nacional de Medicina en la Ciudad de México. Seis años después concluyó la carrera y poco después obtuvo el título de médico con la tesis “Técnica de la pancreatectomía total en perro”. En los libros Rosas Blancas, escritos por Pablo Campos Macías y Luis Humberto López Salazar, se documenta que durante su formación trabajó con Clemente Robles, uno de los cirujanos más notables de su tiempo.
Más tarde ingresó al Hospital de Huipulco, donde cursó estudios sobre enfermedades respiratorias junto a los pioneros de la neumología en México: Ismael Cosío Villegas y Donato Alarcón.
A su regreso a León, se casó con Josefina Navarro; abrió su consultorio particular y decidió especializarse en la atención de enfermedades de las vías respiratorias.
Antes de asumir la dirección de la Escuela de Medicina, fue presidente de la Unión Médica Leonesa, desde donde se ganó el respeto de sus colegas, quienes respaldaron su nombramiento al frente del nuevo proyecto académico.
En Rosas Blancas también se narra el complejo camino que debió recorrer Armando Olivares Carrillo para convertir el Colegio del Estado en Universidad y, posteriormente, abrir la Escuela de Medicina. Olivares Carrillo fue el último director del Colegio del Estado y el primer rector de la Universidad de Guanajuato.
Primera morada
La Escuela de Medicina de León comenzó prácticamente desde cero. Tenía director, pero no edificio. A Gómez Guerra le tocó gestionar dos aulas dentro del Hospital General, conseguir mesabancos, contratar a los primeros empleados y tocar puertas en busca de recursos.
La respuesta del gremio médico fue solidaria: 34 colegas aceptaron impartir clases.
Al mismo tiempo que se armaba el plan académico, el director planeó la edificación de una sede propia a un costado del hospital. El proyecto tardó seis años en concretarse, sin que ello detuviera la marcha de la escuela.
El 23 de febrero de 1951, Roberto Guani Lira se convirtió en el primer egresado en titularse como médico, tras haber cursado sus estudios en aulas improvisadas. Un año después, el 17 de febrero de 1952, el sueño tomó forma definitiva: el gobernador de Guanajuato, José Aguilar y Maya, inauguró el edificio de la Escuela de Medicina. Francisco Gómez Guerra seguía al frente de la institución.
Su gestión concluyó en 1959. Durante esos años representó a la Escuela de Medicina en reuniones que impulsaron la creación de nuevas escuelas y facultades en el país. Lo sucedió en el cargo el doctor Carlos Ramírez Prado.
El siguiente eslabón
En 1963 fue nombrado jefe de Servicios Médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social, cargo que ocupó hasta 1971. Posteriormente continuó como asesor médico del propio Instituto.
En 1982 recibió el reconocimiento Leonés distinguido al mérito ciudadano por una vida dedicada a la medicina, la formación académica y la labor humanitaria. Ese mismo año, impulsado por su interés en las artes y particularmente en la literatura, participó junto con otros leoneses en la fundación del Consejo de Cultura de la ciudad, sin abandonar su consultorio particular. Falleció en 1987.
Recuerdos de Francisco Gómez Guerra
Ese mismo año, Luz Marcela Vera editó el libro “Genio y Figura” con entrevistas a varios leoneses destacados, entre ellos el fundador de la Escuela de Medicina de León.
En ella, Gómez Guerra evocó su infancia académica: la primaria en la Escuela Modelo y la secundaria y preparatoria en el antiguo Colegio del Estado, hoy Universidad de Guanajuato.
Explicó que eligió estudiar medicina porque “las clases tenían conexión con la vida orgánica”, dijo en la entrevista.
Sobre su tesis recordó que en su época resultaba inconcebible que una persona pudiera vivir sin páncreas:
“Ahora ya es posible que la gente pueda vivir con la extirpación total o casi total del páncreas. Yo trabajaba con mi maestro don Clemente Robles, uno de los cirujanos más importantes que ha habido, no solamente por su habilidad quirúrgica, sino por su inteligencia y sus dotes de investigador”.
Inicios de la Escuela de Medicina
También habló de los inicios de la Escuela de Medicina, cuando León tenía apenas 150 mil habitantes:
“El problema más grave de los primeros años de la Escuela de Medicina fue que desde que se fundó, pasaron siete años y cinco gobernadores”.
De la política se mantuvo a distancia: “A mí me gusta como crítica de altura, pero no la política electoral”.
Desde el inicio, Gómez Guerra impuso disciplina en el plantel:
“Me gusta la disciplina porque así se avanza… me gusta mucho el orden”.
Su hijo Eduardo Gómez Navarro sonríe al recordarlo y comenta a AM que el fundador de la carrera de medicina era tan metódico que incluso el orden se reflejó en su familia: tuvo seis hijos: “primero un hombre, luego una mujer, y así, hombre, mujer, hombre, mujer”.

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