Historia 302
Esta es la historia 302 de 450 que te contaremos sobre León
En la esquina de las calles 5 de Mayo y Álvaro Obregón se levanta uno de los edificios más emblemáticos del Centro Histórico de León. Desde hace más de un siglo ha sido testigo de la evolución de las comunicaciones en la ciudad y, pese a la llegada del teléfono, el internet, los correos electrónicos y las empresas privadas de mensajería, continúa funcionando como oficina postal.
Su fachada de estilo neoclásico, con un acceso en pancoupé y una cúpula de inspiración gótica, lo convierten en uno de los inmuebles históricos más representativos de la ciudad. Sin embargo, mucho antes de albergar el servicio de Correos, la casona vivió episodios que marcaron la historia de León.
De residencia de una familia adinerada a cuartel villista
De acuerdo con investigaciones de J. Jesús Rodríguez Frausto, Héctor Hesiquio, Gilberto de la Torre Malacara y documentos conservados en la Hemeroteca y el Archivo Histórico Municipal de León, la finca fue construida alrededor de 1890.
Originalmente perteneció a la familia Gordoa, una de las más acaudaladas de la región. Sus integrantes poseían haciendas de agave en Zacatecas y diversos negocios comerciales en León, por lo que la residencia reflejaba el poder económico que alcanzaron a finales del siglo XIX.
La tranquilidad de la familia terminó con el estallido de la Revolución Mexicana.
Durante la ocupación villista de León, el inmueble fue tomado por las tropas como cuartel militar. Ante aquella situación, los Gordoa abandonaron la ciudad y se trasladaron a la Ciudad de México. De la familia únicamente regresó años después el sacerdote José María Gordoa, quien formó parte de la Diócesis de León.
Tras aquellos acontecimientos, el edificio tuvo distintos usos gubernamentales. En diferentes épocas albergó oficinas de Telégrafos y dependencias de Hacienda, antes de convertirse en la sede definitiva del servicio postal.

La llegada de Correos
Fue en abril de 1921 cuando el Gobierno Federal adquirió la casona para instalar en ella las oficinas de Correos, además del Departamento de Pesas y Medidas, Hacienda y Telégrafos.
Desde entonces el inmueble ha permanecido al servicio de los leoneses y, más de un siglo después, continúa desempeñando la función para la que fue destinado.
Pocas construcciones de León pueden presumir una continuidad semejante. Mientras numerosos edificios históricos cambiaron de propietarios o fueron demolidos con el paso del tiempo, la antigua casona de la esquina de 5 de Mayo y Álvaro Obregón ha conservado su vocación de servicio público y se ha convertido en un referente del patrimonio arquitectónico de la ciudad.
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Un edificio con sello propio
La construcción ocupa una superficie aproximada de 858 metros cuadrados. De acuerdo con las fuentes históricas consultadas, su edificación requirió una inversión de 228 mil 384 pesos, una cifra considerable para la época.
Su fachada responde al estilo neoclásico, aunque incorpora elementos poco comunes en la arquitectura leonesa de finales del siglo XIX. Destaca su acceso en pancoupé —el característico corte en la esquina que da identidad al inmueble— y una cúpula con inspiración gótica que corona el edificio. En el pórtico también sobresale un águila, símbolo del Gobierno Federal desde que la finca pasó a formar parte del patrimonio de la nación.
Más allá de su valor arquitectónico, el edificio representa uno de los pocos espacios de León donde aún es posible apreciar la continuidad de un servicio público que ha acompañado la vida cotidiana de varias generaciones.
El correo llegó a León en el siglo XVIII
Aunque la oficina de Correos ocupa este edificio desde 1921, la historia del servicio postal en León comenzó mucho antes.
En su columna Historia Leonesa, publicada el 29 de febrero de 1994, el historiador J. Jesús Rodríguez Frausto explica que, durante la época virreinal, las noticias y documentos se hacían llegar mediante “propios”. Estos eran personas encargadas de transportar la correspondencia entre las distintas poblaciones.
Como ejemplo cita una copia enviada por el virrey Martín Enríquez de Almanza a la Ciudad de México el 24 de enero de 1576. Sin embargo, precisa que el servicio formal de correos se estableció en León hasta 1781.
Ese mismo año fue nombrado Ignacio Gómez Poleo como el primer administrador de Correos de la ciudad.
No era un cargo al alcance de cualquiera. Para obtenerlo era indispensable contar con la aprobación del virrey, además de demostrar solvencia económica y presentar un fiador con suficientes propiedades que quedaban hipotecadas a favor de la Real Hacienda. También debía disponer de un despacho con acceso directo a la calle y del personal necesario para atender el servicio.
El historiador Héctor Hesiquio, en la revista Tiempos número 153 del Archivo Histórico Municipal de León, señala que Gómez Poleo permaneció al frente de la administración postal desde 1781 hasta el primero de julio de 1786.
Décadas después, el 14 de enero de 1885, quedó establecido oficialmente el servicio de buzones postales, una medida que facilitó el envío y recepción de correspondencia conforme la ciudad crecía.
Por su parte, el historiador Jesús Ojeda Sánchez, en su obra 500 años de Historia, recuerda que la oficina de Correos se estableció de manera definitiva en la esquina de las calles 5 de Mayo y Progreso, hoy Álvaro Obregón.
El correo acompañó el crecimiento de León
Con el desarrollo urbano de León durante el siglo XX, el servicio postal también tuvo que expandirse para atender a una población cada vez mayor.
En febrero de 1940, a petición de los habitantes de la colonia Obrera, el entonces alcalde Francisco C. López Guerra ordenó instalar un depósito de correspondencia en la esquina de las calles Azucena y Mirto. Esto con el propósito de facilitar el envío de cartas sin necesidad de trasladarse al centro de la ciudad.
En junio de 1960, vecinos del barrio de San Miguel solicitaron al presidente municipal Lorenzo Rodríguez Garza la apertura de una agencia de Correos.
La petición prosperó y en la calle Independencia número 622 comenzó a operar la sucursal “B”, donde podían realizarse prácticamente todos los servicios postales.
Con el tiempo, ese inmueble sufrió daños ocasionados por las intensas lluvias y parte de su estructura colapsó. Mientras se resolvía la situación, la oficina fue trasladada provisionalmente al Mercado Carro Verde. Posteriormente se habilitó una agencia en la esquina de Independencia y el Jardín de San Miguel, donde se ofrecían servicios como venta de estampillas, correspondencia registrada y vales postales.
Las solicitudes para ampliar la cobertura continuaron durante las siguientes décadas.
El 17 de septiembre de 1974, habitantes de San Pedro de los Hernández pidieron al alcalde Arturo Lozano Madrazo la instalación de un expendio de timbres postales y un buzón. Al año siguiente fueron los vecinos del Coecillo quienes hicieron una petición similar.
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Un servicio que se niega a desaparecer
Durante buena parte del siglo XX, el correo fue el principal medio de comunicación entre familias, empresas e instituciones.
Cartas de amor, postales navideñas, documentos oficiales, telegramas y paquetes cruzaron diariamente por las ventanillas de este edificio, convirtiéndolo en uno de los lugares más concurridos de León.
El servicio también impulsó el desarrollo de la filatelia entre los leoneses. Actualmente existe un club filatélico encabezado por Gilberto de la Torre Malacara, agrupación que está próxima a cumplir medio siglo de existencia.
Hoy el panorama es muy distinto.
El correo electrónico, la mensajería instantánea y las empresas privadas de paquetería transformaron la forma en que las personas se comunican y envían documentos.
Aun así, el edificio de Correos continúa prestando servicio a la población.
La situación actual
De acuerdo con Pedro Valdivia Piña, secretario general estatal del Sindicato de Correos, la institución enfrenta carencias de personal, motocicletas y bicicletas para el reparto. Además de competir con las empresas privadas de mensajería y afrontar los problemas de inseguridad que afectan el traslado de la correspondencia.

Pese a ello, asegura que el compromiso de los trabajadores permanece intacto.
—Seguiremos prestando el servicio con eficacia y a menor costo—, afirma.
Actualmente, Correos de México opera en León cuatro oficinas: Centro Histórico, Jardines del Moral, colonia Acrópolis y en la colonia Arbide.
Más de un siglo después de que el antiguo edificio de la familia Gordoa se transformara en oficina postal, sus muros siguen recibiendo cartas y paquetes.
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