Guanajuato.- Cuatro de cada cinco asesinatos de niñas, niños y adolescentes en el país fueron perpetrados con arma de fuego y la concentración geográfica es persistente: Guanajuato, Michoacán y Sinaloa acumularon tres de cada 10 homicidios dolosos de menores de edad.
Así lo dio a conocer Tania Ramírez, directora ejecutiva de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). La directora abrió la discusión con un diagnóstico sobre la violencia de la que son víctimas niñas, niños y adolescentes en México.
Homicidios y feminicidios
Los datos recientes de Redim, elaborados con base en registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), documentan 817 asesinatos de personas de 0 a 17 años durante 2025, cifra que resulta de sumar homicidios dolosos y feminicidios.
Esto equivale a 2.2 asesinatos diarios de niñas, niños y adolescentes, una tasa que supera a la de países en conflicto armado como Afganistán, Ucrania e Iraq (Redim 2026). La reducción del 22 % respecto a 2024 no modifica el panorama estructural.
Entre 2015 y 2025, 27,445 menores de 18 años fueron víctimas de homicidio en México.
Supera capacidad de la Arena México homicidios de niños
Ramírez recurrió a una comparación para dimensionar la cifra. Ese número supera la capacidad máxima de la Arena México. Cada asiento del recinto equivale a un niño o una niña que perdió la vida por violencia homicida en la última década.
La participación de Tania Ramírez se dio en el seminario “Geografías de la crueldad” del Programa de Seguridad Ciudadana, en el que participaron la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, el Seminario sobre Violencia y Paz, El Colegio de México y México Evalúa.
El triángulo del huachicol: la delincuencia cambió de lugar
En otra mesa de discusión del mismo seminario, Julio Ulises Morales López, investigador del CIESAS Pacífico Sur, expuso los resultados de un proceso de investigación etnográfica sostenido desde 2013 en el denominado triángulo del huachicol, una zona del sur de Guanajuato que comprende los municipios de Celaya, Salamanca, Irapuato, Salvatierra, Cortazar, Villagrán y los Apaseos.
La investigación documentó una transformación radical del territorio a partir de 2018, cuando el gobierno federal recuperó el control de las instalaciones de la refinería de Salamanca y las rutas carreteras asociadas al robo de combustible.
Reconfiguración de la violencia
Lo que este giro produjo no fue una reducción de la violencia sino su reconfiguración. Los grupos del crimen organizado que habían obtenido ingresos del huachicol compensaron esas pérdidas expandiendo la extorsión, el robo y otras formas de depredación sobre la población civil.
La sociedad quedó convertida en un espacio donde, en la formulación del investigador, “todos son sujetos posibles de extorsión”.
Auge económico de la región
Morales López subrayó, además, que esta dinámica coexiste con un auge económico notable. Guanajuato alberga cuatro marcas armadoras (Mazda, Toyota, General Motors y Honda) y 396 empresas proveedoras, un complejo industrial que se despliega de manera paralela a la violencia extrema, como si se tratara de dos realidades que operan sin tocarse.
Los testimonios recogidos a lo largo de una década de trabajo etnográfico revelan patrones de participación u omisión de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
Los habitantes del triángulo del huachicol reportan situaciones recurrentes. La Policía se retira del lugar minutos antes de un evento violento. Las bases militares ubicadas a trece minutos del sitio de una masacre tardan cincuenta en responder. Y las fuerzas de seguridad arriban cuando el suceso ha concluido.
Desconfianza ciudadana
Estos testimonios configuran lo que Morales López identifica como una desconfianza generalizada que mina la posibilidad de reconstrucción de la cohesión social. Los jóvenes del Triángulo viven una simultaneidad entre la condición de víctimas y la de perpetradores atribuidos, al ser la población más afectada por la violencia extrema y, al mismo tiempo, la que los medios y las narrativas locales identifican como responsable.
En cualquier momento me asesinan a mí y ni modo. Si yo voy por mi hijo a la escuela, así puede pasar. O si estoy afuera en la calle hablando con mis amigos. Eso puede suceder porque ya ha pasado y porque estamos siempre en riesgo. Tenemos dos opciones al saber que nuestra vida es devaluada: aceptar nuestro destino o encerrarnos en nuestra casa”. Testimonio recogido por Morales López en el triángulo del huachicol.
Infancias de Guanajuato: Cada vez menos pobres, pero más expuestas a la violencia
El 28 de octubre del año pasado, AM publicó que Guanajuato se ubicó entre las cinco entidades del país con mayor reducción en los niveles de pobreza entre 2018 y 2024. Sin embargo, en contraste con este avance social, la entidad registró un incremento en los delitos cometidos contra niñas y niños de 0 a 4 años, de acuerdo con datos del Early Institute y el Sistema de Indicadores de Primera Infancia (SIPI) México.
Ambas instituciones informaron que las carpetas de investigación por delitos totales en menores de 0 a 4 años pasaron de 237 casos en 2022 a 265 en 2023, lo que representa una variación al alza del 12%.
Las violencias, entre ellas asesinatos de niños
Según el reporte, el 41% de estos delitos corresponden a violencia intrafamiliar, mientras que el 19% están relacionados con la libertad personal, como casos de secuestro, entre otros.
Por ejemplo, se observa que en el estado de Guanajuato tenemos 33.5% de pobreza en primera infancia, se observa que también que los delitos totales, el dato está por encima de la media nacional y mientras que a nivel nacional tenemos una disminución del 6%, en Guanajuato, los delitos contra la primera infancia aumentaron un 12%”, aclaró Renata Díaz.
El documento titulado “¿Cómo vamos con la primera infancia?” advierte una situación preocupante a nivel nacional. A pesar de los avances en la reducción de la pobreza, se ha registrado un aumento del 16.4% en la mortalidad infantil, además de que persisten carencias en servicios básicos, especialmente en salud, en distintos estados de la República Mexicana.
RAA