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Guerra Cristera en Guanajuato
Se cumplen 100 años del inicio de la Guerra Cristera. Foto: Archivo Histórico de León.

Guanajuato.- Se cumplieron 100 años de la Guerra Cristera. El enfrentamiento entre la Iglesia y el Gobierno Federal tras decretarse la Ley Calles —que endureció acciones contra religiosos católicos— impuso control en el ejercicio del culto, el registro de ministros y actividades del clero, lo que se conoció como la suspensión de culto.

Tales hechos comenzaron el 31 de julio de 1926. Entre los estados que participaron estuvo Guanajuato, teniendo a León entre los municipios involucrados, donde el gobierno asesinó a seis miembros de la ACJM en La Brisa.

Este tema a nivel local se aborda en el libro “La Suspensión de Cultos en León”, del arquitecto Rodolfo Herrera Pérez, director del Archivo Histórico Municipal de León.

De acuerdo con información difundida por el AHML: “Para el gobierno revolucionario, estas medidas eran parte del proceso de consolidación de un Estado laico, resultado de las transformaciones impulsadas desde las Leyes de Reforma y la Constitución de 1917”.

Precisa que, en cambio, para los altos mandos del clero era una intromisión en la organización interna de la Iglesia y un freno al ejercicio de la libertad religiosa.

En este conflicto: “Existían también profundas diferencias políticas sobre el papel que debía desempeñar la religión en la vida pública y el alcance de la autoridad del Estado mexicano, así como una relación cada vez más tensa entre el gobierno federal y la Santa Sede”.

No se pretendía por parte del clero renunciar a su misión, sino una manera de rechazar la legislación callista y blindar a sus sacerdotes para ejercer su apostolado sin ninguna presión y sin acciones contrarias a la autonomía eclesiástica, se apunta en el sitio web.

Explica que la noticia provocó gran movilización social y a finales de ese mes muchos acudieron a recibir los sacramentos. Ese 1 de agosto de hace 100 años las iglesias permanecieron cerradas y el gobierno federal las resguardó de acuerdo al marco jurídico. Se buscaba asegurar los inmuebles, pero la sociedad lo interpretó como intromisión y aumentó el descontento de la ciudadanía.

Remata en su difusión: “A un siglo de distancia, estos acontecimientos continúan siendo objeto de estudio por la historiografía contemporánea, pues permiten comprender la compleja construcción del Estado mexicano, la evolución de la libertad religiosa y las profundas repercusiones sociales que dejó uno de los episodios más significativos del México del siglo XX”.

Cada año se ofrece una misa por víctimas de la Guerra Cristera. Foto: Archivo AM.

Cristeros en León

Los católicos se opusieron a la Ley Calles (1926-1929) de forma pacífica, después se rebelaron en armas: La Cristiada. Dieron su vida por la libertad religiosa y derramaron su sangre por Cristo Rey.

En León, seis de ellos fueron asesinados en Palo Cuarto en el Coecillo, en la huerta de “La Brisa”, el 3 de enero de 1927; cada año se les honra con misa y verbena.

Los mártires: Nicolás Navarro, José Valencia Gallardo, Ezequiel Gómez, José Gasca, Salvador Vargas González y Agustín Ríos, fueron miembros de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM/1934-1958).

En su libro “Los Mártires Mexicanos”, el S.J. Joaquín Cardoso elogia la virtud de estos católicos que murieron defendiendo su fe y su amor a Cristo Sacramentado. Obra editada en 1953 y 1998 por la editorial Buena Prensa.

Uno de ellos es José Valencia Gallardo; conforme a otros historiadores como Leo Ruiz Caracheo en “Ecos de la Revolución y Cristiada en el Bajío”, se destaca a este personaje en su obra presentada el 14 de julio de 2016 en el Archivo Histórico por el cronista Carlos Arturo Navarro.

Sobre Valencia Gallardo en su obra “León / 500 años de Historia” (edición de noviembre del año 2000), Ojeda Sánchez destaca su catolicismo y fervor a Cristo Rey, aunque el citado y Carlos Navarro fueron traicionados por J. Natividad López, inspector de Policía, y Domitilo Torres, comisionado del Coecillo, quienes los fusilaron.

Las víctimas fueron exhibidas públicamente tres días. Escaparon Agustín Martínez y J. Isabel Juárez, quien fingió su muerte.

La versión de Jesús Ojeda Sánchez coincide con “Ecos de la Revolución y Cristiada en el Bajío”, de Leo Caracheo. Iguales o más datos están en “La Suspensión de Cultos en León”, de Rodolfo Herrera Pérez, edición de diciembre de 2023 del AHML.

¡Una herida que no cierra!

Virgen de la Luz tuvo que ser ocultada por la Guerra Cristera

A cien años de que en México se cerraron sus templos por la persecución religiosa del gobierno, la imagen de la Virgen de la Luz tuvo que ser ocultada en secreto.

Por ello, los obispos de México convocan a realizar caminatas y jornadas de oración por la paz del país, con el acompañamiento a víctimas de la inseguridad y la violencia, y demandan a legisladores leyes que garanticen la libertad religiosa.

Hace cien años, México cerró sus templos. Hace cien años, la fe tuvo que hacerse clandestina. En León, la comunidad creyente protegió en silencio lo que no podía perderse: la presencia de Dios en medio de su pueblo. La imagen de la Madre Santísima de la Luz fue trasladada en secreto para resguardarse de la persecución religiosa que se desató en 1926”, informa la Arquidiócesis de León.

Aquel día quedó registrado por el notario Mariano Pedroza, quien dejó constancia de haber sido llamado a la sacristía de la Catedral para intervenir en “la traslación secreta” de la imagen original, realizada por acuerdo del Cabildo.

“Para ponerla a salvo de posibles y aun probables atentados por parte de las autoridades civiles y militares”, en vísperas del cierre nacional del culto público ordenado por el Episcopado Mexicano (citado en “La Suspensión de Cultos en León”, Rodolfo Herrera, AHML).

Cien años de una fe que sobrevivió en la oscuridad para volver a brillar

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), a través de su presidente, monseñor Ramón Castro Castro, en un documento dado a conocer este viernes 31 de julio señala que a cien años de la persecución religiosa se debe seguir trabajando para construir la paz.

Construir la paz no es callar los conflictos, sino transformarlos. Por eso reafirmamos nuestro compromiso con el Diálogo Nacional por la Paz, con las caminatas y jornadas diocesanas de oración por la paz, con el acompañamiento a las víctimas, y con una cultura del encuentro que desarme primero las palabras”.

“Pedimos a los legisladores y autoridades leyes que garanticen plenamente la libertad religiosa, y pedimos a los católicos que no reclamen para sí lo que no están dispuestos a defender para los demás”, señala la CEM en su comunicado.

Se añade que la unidad de la nación no se decreta ni se impone: se teje reconociendo que compartimos una misma identidad, una fe, un corazón y una cultura común, y que nadie sobra.

Reconocemos con gratitud y con sentido histórico los pasos dados por nuestro país: las reformas constitucionales de enero de 1992, la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público en julio del mismo año, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede y la reforma al artículo 24 en el 2013”.

La CEM añade que “México dejó atrás la época del enfrentamiento y la simulación. Agradecemos a cuantos, desde el gobierno y desde la sociedad civil, han hecho posible un clima de respeto y de colaboración por el bien común, forjando un Estado mexicano con mayor libertad”.

Conmemorarán Guerra Cristera en Celaya

Congreso Nacional Juvenil Misionero. Foto: Cortesía Diócesis de Celaya.

A un siglo del inicio de la Guerra Cristera, la Diócesis de Celaya se prepara para conmemorar este acontecimiento con el Congreso Cristero, un magno encuentro que culminará el 22 de agosto en el Estadio de Béisbol Ciro Soto Lara.

La celebración, encabezada por el obispo Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, incluirá conferencias, momentos de oración, la veneración de reliquias de los mártires y una misa concelebrada, buscando recordar este episodio histórico desde una perspectiva de fe y reflexión.

La conmemoración rememora los acontecimientos ocurridos tras la promulgación de la Ley Calles, impulsada por el entonces presidente Plutarco Elías Calles, la cual endureció las restricciones al ejercicio del culto católico establecidas en la Constitución de 1917.

La Diócesis hizo memoria de cómo, en aquellos tiempos difíciles, una parte del clero y los feligreses optaron por vivir su fe en la clandestinidad, en tanto que otros decidieron involucrarse de manera activa para defender sus convicciones.

Pese a ello, la jerarquía católica enfatizó que este centenario elude cualquier tinte de romanticismo o nostalgia bélica; por el contrario, busca propiciar un profundo examen de conciencia.

Para dar orden a la conmemoración, la estructura diocesana diseñó un programa compuesto por tres fases:

  • Primera etapa: Consistió en unas jornadas de reflexión enfocadas en el martirio, destinadas al presbiterio y llevadas a cabo del 22 al 26 de junio dentro del Santuario de Atotonilco, en tierras sanmiguelenses.
  • Segunda etapa: Se llevó a cabo del 19 al 31 de julio al interior de las parroquias y rectorías, donde los creyentes participaron en encuentros de oración inspirados en el ejemplo de los mártires.
  • Tercera etapa (Congreso Cristero): Representa el cierre del programa e incluye ponencias en los diferentes decanatos, coronándose con la gran concentración diocesana el 22 de agosto, de 16:30 a 20:00 horas, en el Estadio Ciro Soto Lara de Celaya.

Ruta de conferencias previas

la Diócesis de Celaya se prepara para conmemorar este acontecimiento con el Congreso Cristero. Foto: Cortesía Diócesis de Celaya.

Como antesala al encuentro masivo en suelo celayense, se programó un ciclo de charlas magistrales en varias localidades de la demarcación eclesiástica: 17 de agosto en Dolores Hidalgo, 18 de agosto en San Miguel de Allende, 19 de agosto en Comonfort, 20 de agosto en Cortazar y Celaya, y 21 de agosto en San Luis de la Paz.

La Diócesis de Celaya pretende que los cien años de la gesta cristera rebasen la mera efeméride, consolidándose como un espacio de formación, cohesión y renovación espiritual para toda la comunidad católica regional.

Voces y perspectivas del centenario martirial

Durante la presentación de las actividades, Carlos Rocha, de la Diócesis de Celaya, enfatizó que este centenario no debe verse únicamente como un ejercicio de memoria retrospectiva, sino como un compromiso activo para la Iglesia particular.

“Para nosotros es no solo reconmemorarla, sino también celebrarla y, especialmente para nosotros, poder tener algún compromiso en nuestra vida de fe como Iglesia particular.

Es verdad que es un acontecimiento que sirvió ya hace cien años. Cien años después, nuestros obispos ven esta gesta no como un capítulo doloroso, sino como una página luminosa que interpela actualmente a la Iglesia en México en medio de un país azotado por la violencia, las ideologías destructivas, la polarización, la corrupción y el secularismo agresivo”, expresó.

Añadio que la intención de la Iglesia no es buscar revanchas ni reabrir heridas del pasado, sino exigir condiciones fundamentales para el desarrollo social y la convivencia armónica.

“Los obispos en México no piden revancha ni olvido, sino verdad, reconciliación y, sobre todo, fidelidad”, agregó.

Profundizó en los detalles históricos que motivaron este levantamiento y aclaró el verdadero sentido que la Iglesia busca imprimirle a la conmemoración a un siglo de distancia.

Al pueblo cristiano católico se le priva de lo más grande y valioso para su vida, que es la manifestación de su fe, celebrar los sacramentos y alimentarse espiritualmente. Muchos hombres y mujeres en diferentes partes de la República, con su epicentro en el centro del país y occidente, se levantaron en defensa de la fe y de la Iglesia”, señaló.

Hizo también hincapié en la necesidad de desmarcarse de cualquier postura que promueva la violencia contemporánea, contraponiendo el testimonio de los mártires con una ruta de paz y diálogo.

“El grito de ‘¡Viva Cristo Rey!’ y ‘¡Santa María de Guadalupe!’ no es un grito de batalla del pasado, sino una profesión de fe para el presente y para poder construir el futuro de nuestra querida patria. Tenemos que comprometernos, sí, a defender nuestra fe, a defender nuestros principios, pero la manera no es el conflicto”, añadió.

Finalmente, detalló que el evento en el Estadio Ciro Soto Lara congregará a representaciones de todas las parroquias y decanatos e invitó a la feligresía a participar en la veneración de reliquias de primer y segundo grado de los mártires, reiterando que todas las actividades del Congreso serán completamente gratuitas y abiertas al público.

AAK

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