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Historia 295

Esta es la historia 295 de 450 que te contaremos sobre León

Casi todos los leoneses han visitado el templo Expiatorio, pero muy pocos conocen todo lo que esconde. ¿Hay túneles bajo el templo? ¿Qué guarda su primera piedra? ¿Por qué tardó más de 90 años en construirse? Esta es la historia detrás de uno de los edificios más emblemáticos de León.

Su historia

El templo Expiatorio comenzó con una idea, como nacen todos los grandes proyectos. Su historia inició el 3 de septiembre de 1920, cuando el padre Bernardo Chávez Palacios, después de concluir su horario de confesiones en el templo de Nuestra Señora de los Ángeles, concibió la construcción de un recinto dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Aquella idea terminaría convirtiéndose, nueve décadas después, en uno de los símbolos arquitectónicos y religiosos más importantes de León.

Convencido de su propósito, el padre Bernardo Chávez Palacios no perdió tiempo. Ese mismo día llamó por teléfono a la propietaria de un inmueble ubicado sobre la entonces calle Real de Guanajuato, hoy Francisco I. Madero.

Nueve días después, el 12 de septiembre, aquella idea comenzó a concretarse con la donación de dos propiedades por parte de Natalia Araujo y María Segura Arcocha.

El 15 de septiembre, el padre Bernardo Chávez Palacios presentó por escrito al obispo Emeterio Valverde y Téllez el proyecto titulado “Templo Expiatorio”. Ese mismo día, a través del Gobierno Eclesiástico de León, el obispo aprobó y bendijo la iniciativa.

El templo Expiatorio comenzó con una idea, como nacen todos los grandes proyectos. Foto: José Antonio Castro

Con el respaldo eclesiástico comenzaron los trámites correspondientes. El 27 de octubre, la Secretaría de Gobernación del Estado de Guanajuato otorgó el permiso para iniciar la construcción y, como respuesta, el 5 de noviembre se celebró una misa para bendecir las dos casas donadas.

Recaudan fondos

Para el 18 de febrero de 1921, las Hijas de María de toda la diócesis fueron comisionadas para recaudar fondos, mientras que los feligreses fueron exhortados a contribuir con limosnas para hacer realidad el proyecto.

De manera paralela, el arquitecto Luis G. Olvera trabajaba en los primeros diseños del futuro templo. Su propuesta inicial, de estilo romántico, no convenció al padre Bernardo Chávez.

Posteriormente presentó un proyecto de estilo gótico para la fachada principal, la fachada lateral y la planta arquitectónica. Esta propuesta sí agradó al sacerdote, quien encontró en ella la visión que buscaba y que, con el paso del tiempo, daría identidad a uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

¿Qué hay dentro de la primera piedra?

Ante la presencia de alrededor de 200 personas, fue colocada y bendecida la primera piedra, elaborada en mármol y tallada con inscripciones en latín en sus cuatro costados, además de un corazón con la leyenda “YO REINARÉ”.

En su interior se depositó un vaso de cristal sellado que resguarda el acta de la ceremonia, un álbum de la coronación de la imagen de la Medalla Milagrosa, monedas del año en curso y diversas reliquias religiosas.

El arquitecto Luis G. Olvera encabezó el proyecto junto con el ingeniero Francisco Zamora Martínez.

La construcción de los cimientos concluyó a finales de enero de 1926, después de cinco años de intensos trabajos de excavación. La inestabilidad del terreno obligó a construir profundas zapatas de cimentación, de aproximadamente tres metros por debajo del nivel original, lo que generó amplios espacios subterráneos.

¿Hay túneles secretos en el templo Expiatorio?

Ante ese excedente de espacio, el arquitecto Luis G. Olvera propuso aprovechar el subsuelo para construir capillas subterráneas y adaptar los muros con nichos, otorgándoles una función tanto religiosa como arquitectónica.

La construcción de este conjunto se prolongó durante cuatro años, de marzo de 1924 a diciembre de 1931.

Tanto al padre Bernardo Chávez Palacios como al obispo Emeterio Valverde y Téllez les pareció una propuesta acertada, ya que representaría un servicio para los fieles y, al mismo tiempo, una fuente de recursos para continuar con la edificación del templo.

Su construcción incorpora elementos característicos del estilo neogótico, como arcos apuntados, bóvedas de crucería, pináculos, contrafuertes y arbotantes. Foto: José Antonio Castro

Actualmente, las criptas constituyen uno de los principales atractivos del Expiatorio. Por una cuota simbólica, los visitantes pueden recorrer sus pasillos y observar los nichos donde descansan los restos de más de dos mil personas, entre ellas los del propio padre Bernardo Chávez Palacios.

La construcción de las criptas también permitió desmentir uno de los mitos más populares del templo: los espacios subterráneos nunca fueron túneles secretos utilizados por los cristeros para esconderse o desplazarse durante la persecución religiosa.

La persecución religiosa retrasó el sueño

La historia del Expiatorio también estuvo marcada por uno de los periodos más difíciles para la Iglesia en México.

La Guerra Cristera y la persecución religiosa obligaron a detener la construcción durante varios años.

De acuerdo con el libro Historia de un sueño sacerdotal, el conflicto provocó que los trabajos prácticamente se suspendieran.

“La persecución religiosa fue muy dura. El Gobierno confiscó muchos bienes de la Iglesia y la construcción se detuvo porque no había recursos ni condiciones para continuar”, explica el padre Fidel Hernández Lara, rector del templo.

Padre Fidel Hernández Lara, rector del templo. Foto: José Antonio Castro

La falta de recursos, la persecución y los cambios políticos hicieron que la obra avanzara lentamente durante décadas.

El propio libro relata que hubo quienes consideraban imposible concluir el proyecto.

Había gente de mal corazón que decía que el Expiatorio nunca se iba a terminar.”

Sin embargo, el padre Bernardo Chávez Palacios nunca abandonó la idea que había concebido en 1920.

¿Por qué su estilo neogótico?

Desde su origen, el Expiatorio fue concebido bajo los principios de la arquitectura neogótica, corriente inspirada en las grandes catedrales medievales de Europa.

Su construcción incorpora elementos característicos de este estilo, como arcos apuntados, bóvedas de crucería, pináculos, contrafuertes y arbotantes, que además de cumplir una función estructural, aportan verticalidad y elegancia al edificio.

Cada elemento arquitectónico tiene un significado. Foto: José Antonio Castro

El padre Fidel explica que cada elemento arquitectónico tiene un significado.

“Todo en el templo tiene un sentido. La arquitectura busca elevar la mirada hacia Dios y recordar que el ser humano siempre está llamado a mirar hacia lo alto.”

Uno de los aspectos más llamativos son sus vitrales, elaborados por la Casa Buxaderas, de Barcelona, España.

Estas piezas representan escenas de la vida de Cristo, de la Virgen María y de diversos santos.

La luz natural que atraviesa los vitrales transforma constantemente el interior del templo, creando uno de los ambientes más característicos del Expiatorio.

La campana y el reloj

Otro de los elementos más representativos del templo es su campana monumental, instalada en una de las torres.

El reloj fue fabricado en Alemania y, desde hace décadas, marca el paso del tiempo para quienes transitan por la zona.

Con el paso de los años, tanto el sonido de la campana como el reloj se convirtieron en parte de la identidad cotidiana del Centro Histórico.

Las puertas de bronce más grandes

El Expiatorio también destaca por sus monumentales puertas de bronce.

Son consideradas entre las puertas de bronce fundidas en una sola pieza más grandes de América Latina, y representan distintos pasajes bíblicos relacionados con la vida de Cristo.

Su elaboración requirió un complejo proceso de fundición y constituye uno de los elementos artísticos más importantes del templo.

La plaza cambió el entorno

Décadas después comenzó la transformación del entorno urbano.

La construcción de la plaza frente al Expiatorio permitió recuperar espacios para los peatones y convirtió al templo en uno de los puntos de reunión más importantes de la ciudad.

Actualmente, además de su función religiosa, el lugar es escenario de actividades culturales, reuniones familiares, sesiones fotográficas, turismo y celebraciones.

91 años después

Después de múltiples interrupciones provocadas por la falta de recursos, la persecución religiosa y diversos retos técnicos, la construcción del templo concluyó oficialmente en 2012, casi 90 años después de colocarse la primera piedra.

Hoy, el Expiatorio es mucho más que uno de los edificios más fotografiados de León.

Es el resultado de una idea que nació una tarde de septiembre de 1920 y que sobrevivió a guerras, crisis económicas, cambios de gobierno y al paso de varias generaciones.

Su silueta neogótica domina el paisaje urbano, mientras que sus criptas, vitrales, campanas y puertas de bronce conservan la memoria de una obra que acompañó durante nueve décadas la historia de la ciudad. El templo Expiatorio no solo representa uno de los mayores referentes arquitectónicos y religiosos de León; también simboliza la perseverancia de quienes se negaron a abandonar un sueño que parecía imposible de concluir.

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