El Intérprete 64: Desaparecidos, crímenes, la nueva variante y un documental que agobia

Las visitas de la comisión especial de la ONU sobre desaparecidos y del presidente Andrés Manuel López Obrador, hicieron que volteemos de nuevo a ver el complicado escenario de la inseguridad que vivimos.

domingo, 28 de noviembre de 2021 · 00:00

Focos rojos, como es usual

Como nunca antes, la situación de la seguridad en Guanajuato estuvo durante la semana expuesta al escrutinio, esta vez incluso internacional.

La visita al estado de los integrantes del Comité Contra las Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas mostró que la situación que vivimos es motivo de atención en el mundo entero por su dramatismo, como además hemos visto día a día desde hace mucho tiempo y, de manera concreta, en trabajos periodísticos como los que han realizado AM y otros medios.

Si bien los visitantes se caracterizaron por su discreción -durante su estancia en Guanajuato se limitaron a compartir un emotivo mensaje de solidaridad para las víctimas y sus familiares- y al final de su viaje no hicieron más que un esbozo de sus impresiones, el diagnóstico será seguramente categórico.

Aunque visitaron 13 estados durante 12 días, cuando Carmen Rosa Villa, presidenta del comité, expresó que "lamentamos constatar que se mantiene una situación generalizada de desapariciones en gran parte del territorio y, tal y como venimos señalando desde 2015, impera la impunidad y la revictimización", sabemos que bien puede referirse a Guanajuato.

Lo mismo cuando los visitantes cuestionaron que se "traslade" la responsabilidad de investigar el delito hacia las víctimas, un patrón que se produce con frecuencia en el estado, donde autoridades rebasadas e insensibles dejan a su suerte a familiares agobiados por la pérdida y la búsqueda.

Llegó el viernes y tuvimos una nueva visita de Andrés Manuel López Obrador a Guanajuato

Más allá de la imposición de marginar al fiscal Carlos Zamarripa y de que el propio Secretario de la Defensa Nacional, Cresencio Sandoval, evidenciara las inasistencias del gobernador Rodríguez Vallejo a la mitad de las reuniones de seguridad impuestas por el gobierno federal -"hice un compromiso con mi Secretario general (Sandoval) de asistir diariamente a las mesas, incluidos sábados y domingos estamos asistiendo", dijo Diego Sinhue el 15 de julio del año pasado: falló y se la cobraron- tuvimos de nuevo expresiones de buena voluntad y promesas que no ofrecen ninguna posibilidad de medirse.

Como siempre que nos visita, López Obrador sostuvo que nos apoya en el tema de la seguridad pese a las diferencias que tiene con el gobierno de Guanajuato -en otros no nos respalda, es evidente- y destacó el dato, digno de análisis, de que en el estado hay más fuerzas de seguridad de la Federación que municipales y estatales. Aseguró, también, que atenderá la demanda urgente de trasladar reos al penal federal de Ocampo. 

Y es que resulta que las cárceles de Guanajuato, de las que cuando lo criticaban por otras cosas, siempre presumía el secretario de Seguridad, Álvar Cabeza de Vaca, se han llenado de internos, muchos de ellos muy peligrosos. Lo que nos lleva a otro tema: en una plática previa a la visita del Presidente, el gobernador expresó su preocupación por el tema y sostuvo que durante la pasada administración habían sido detenidas 850 personas y en los tres años que lleva la suya ya van 2 mil 200.

Más allá de pensar que se trata de una confesión tácita de que fue un error ratificar a los encargados de la seguridad, la pregunta revive: ¿qué hacían durante el gobierno de Miguel Márquez, o más bien que no hacían? ¿Cuándo habrá explicaciones concretas de las decisiones (o la falta de ellas) que permitieron que nuestro estado se convirtiera en un infierno. 

Creo también que no basta presumir que van mil asesinatos menos, cuando llevamos 2,950.

Los integrantes de la comisión de la ONU, el viernes en la Ciudad de México, durante la presentación de su primer balance. Foto: Agencia Reforma
El Presidente de la República y el Gobernador de Guanajuato, el viernes en las instalaciones de la XII Región Militar, en Irapuato. Foto: AM/Omar Ramírez

Las nuevas amenazas

"Europa está intentando vacunar al 80% de sus ciudadanos. Estados Unidos quiere vacunar a toda su población. Acabarán la vacunación, impondrán restricciones a los viajes y entonces África se convertirá en el continente de la Covid", vaticinó hace ocho meses en Camerún el virólogo John Nkengasong.

El pronóstico parece haberse cumplido. La aparición de una nueva variante, bautizada como Ómicron, potencialmente más peligrosa por su capacidad de contagio, trastornó al mundo entero en unas cuantas horas: los mercados se vinieron abajo, se dispararon las restricciones de viaje y los pronósticos sombríos nos demostraron, ¡otra vez!, que esta experiencia inédita para todos está lejos de haber llegado a su fin.

Basta recordar cómo el optimismo que prevalecía hace algunas semanas se comenzó a debilitar con la multiplicación de los contagios en Europa y ahora se ha venido abajo con el hallazgo de la nueva variedad del virus. Aunque es evidente que en este tema conviene más ser historiador que profeta, ayer provocó alivio saber que quienes se han contagiado con la nueva variedad presentan hasta ahora síntomas leves (de inmediato lo comentó el doctor Alejandro Macías, nuestro gurú en la materia), aunque preocupa el impacto que pueda tener entre los adultos mayores que no se han inmunizado. Ya lo dijo esta semana, el Ministro de Salud alemán, Jens Spahn, este invierno en Alemania habrá tres tipos de personas, vacunadas, recuperadas& y muertas.

Conviene apuntarlo, con la esperanza de que pronto haya un mecanismo que permita a los mexicanos tener otro tipo de acceso a las vacunas, fuera del control del Gobierno.

Así lucía ayer Regent Street, en Londres, luego de que la víspera el primer ministro británico, Boris Johnson, dijera que era necesario tomar "medidas específicas y de precaución" después de que dos personas dieron positivo a la nueva variante en Inglaterra. Foto AP: Alberto Pezzali
Personas vestidas con disfraces de 'Casa del Papel protestaron ayer en Berna, Suiza, por la inminente aprobación de la legislación que introduce un certificado especial COVID-19 que permite que solo las personas que hayan sido vacunadas, estén recuperadas o den negativo a un test asistan a eventos públicos y reuniones. Foto AP. Anthony Anex

¿Qué ver, qué leer?

Más conciso que tantos informes que hayamos visto o publicado, el documental "Duda razonable", que Netflix estrenó esta semana, nos permite asomarnos al abismo de la justicia mexicana y al aparente fracaso que ha supuesto el nuevo modelo de impartición, impulsado desde hace varios años.

El trabajo de Roberto Hernández -de quien supimos hace 10 años por "Presunto culpable"- e Issa Guerra, muestra todas las facetas que abonan a este fracaso: la incompetencia policial, la supervivencia de los abusos de todos conocidos y las limitaciones de jueces atados a tomar sus decisiones con elementos tan cuestionables.

Más allá de conocer las estadísticas de los informes a los que me refiero, conviene repasar este trabajo que da en el blanco a la hora de poner rostros a los protagonistas de las historias. Y volvemos a lo que comentábamos líneas arriba, nuestra tradición de desapego a las leyes, las dudas que provoca la impartición de justicia y ahora, el añadido de un País desbordado por el abrumador número de crímenes conspiran contra la esperanza, la necesidad, de contar con un sistema confiable. Véala, no se arrepentirá.

Una imagen del documental de Roberto Hernández. Foto: Netflix