La bomba lanzada por Julio Scherer Ibarra en el libro que escribió con el periodista Jorge Fernández Menéndez, en el que denuncia actos de corrupción del vocero de Andrés Manuel López Obrador y hoy jefe de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum, Jesús Ramírez Cuevas, y que además de revelar que este desvió dinero para pagar ilegalmente la campaña de Clara Brugada a la jefatura de Gobierno, embarra al propio expresidente, así como a su círculo político: Adán Augusto López, Alejandro Gertz Manero, Manuel Bartlett, Hugo López-Gatell, Rocío Nahle, Olga Sánchez Cordero y Rutilio Escandón.
La respuesta de Jesús Ramírez Cuevas “al pueblo de México”, en la que responde al salpicadero de lodo confirmando los rumores de que Scherer Ibarra salió del gobierno de AMLO bajo señalamientos y denuncias de tráfico de influencias y extorsiones millonarias.
La rebelión del director de Materiales Educativos y autor de los libros de texto de la supuesta “Nueva Escuela Mexicana”, Marx Arriaga —antiguo sinodal de Beatriz Gutiérrez Müller, gracias a la cual llegó al cargo—, y quien luego de ser destituido lleva días atrincherado en su oficina para iniciar, según dice, “la resistencia” contra “las cloacas de la SEP” que dirige otro embarrado en el libro de Scherer: Mario Delgado —sujeto de interés de las agencias de Estados Unidos por su inocultable relación con “El Rey del Huachicol”.
La alianza del recién expulsado de la coordinación del grupo parlamentario de Morena, Adán Augusto López, con Andy López Obrador —el hijo del expresidente que un día soñó ocupar la misma silla que su padre—, a fin de jugarle las contras a la presidenta en las elecciones intermedias de 2027.
La lucha de poder entre el subsecretario de Organización de Morena, Andy López Beltrán, y la presidenta de este instituto, Luisa María Alcalde, confrontación que Claudia Sheinbaum ha intentado manejar con pinzas para no incomodar al inquilino de Palenque y que sin embargo revela la magnitud de la grieta que se ha abierto en Morena, la cual, según versiones recogidas en Palacio, podría tener al supuesto “heredero” del legado de AMLO, manchado con mil y un escándalos a consecuencia de los negocios millonarios de él y sus amigos, con un pie fuera del partido.
La confrontación entre la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y el coordinador de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, a quien Sansores ha pedido que “cuide su chiquero” y al que ha señalado como “emblema del nepotismo”.
La rebelión contra la ley antinepotismo, por parte del senador morenista Saúl Monreal, quien se empeña en suceder en la gubernatura de Zacatecas a su hermano David, a pesar de la pública oposición de la presidenta Sheinbaum.
La rebelión del coordinador del Partido Verde en el Senado, Manuel Velasco, quien públicamente ha destapado a la senadora Ruth González, esposa del actual gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, como la carta fuerte del partido para pelear la gubernatura en los comicios de 2027.
La trágica privación de la libertad, en Concordia, Sinaloa, de diez trabajadores de la minera canadiense Vizca Silver, que llevaba bajo amenazas del crimen organizado más de un año, y que había cambiado incluso el color de los chalecos de sus empleados para evitar que estos fueran “confundidos” con integrantes de algún grupo criminal.
La pifia del titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal tras afirmar que en la minera no había reportes de extorsión y que los mineros habían sido “confundidos”, cuando la mina había suspendido actividades un año antes por amenazas y empleados de la empresa revelaron que en realidad las víctimas habían sido extraídas de sus habitaciones en Residencial Clementina, donde tenían su campamento: habían ido directamente por ellos.
El hallazgo de los primeros cuerpos de los mineros en fosas de la localidad de El Verde, en donde se localizaron más fosas clandestinas con al menos 14 cuerpos y un número indeterminado de segmentos humanos.
El hallazgo de cinco cadáveres en descomposición en la caja de una camioneta, sobre la carretera a Navolato: turistas del Estado de México (dos hermanos, así como padre e hijo), que habían desaparecido el 7 de febrero en Ahome, y que esta vez, efectivamente fueron confundidos y asesinados por manos criminales.
El descubrimiento en los mismos días de 16 fosas en el Valle de Mexicali (colonia Miguel Alemán) donde se han realizado más de 30 hallazgos de restos.
El descubrimiento de hieleras con cabezas humanas en Coatzacoalcos, Veracruz, y la localización de otra fosa clandestina en Jáltipan, producto de la disputa por el control del corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
Cuerpos flotando en el Suchiate, donde se reportan ejecuciones, extorsiones y privaciones de la libertad por parte de grupos armados.
El ataque armado en el interior de un bar de Puebla que dejó tres muertos y cinco heridos.
El reporte de organizaciones de transportistas que prendieron focos rojos Amozoc, Coronango, Esperanza y Tepeaca, y señalaron las autopistas México-Veracruz, México-Puebla y Puebla-Orizaba como sitios donde bandas de asaltantes emplean inhibidores de señal para bloquear los sistemas de geolocalización y desaparecer no solo camiones cargados de mercancía, sino también autos particulares.
Enfrentamientos en Nuevo León, Jalisco, Michoacán, Zacatecas y Chiapas.
Todo esto mientras la nueva alcaldesa morenista de Tequila, que acaba de remplazar al alcalde narco y extorsionador de Tequila, aparece feliz cantando narcocorridos en una fiesta.
Y apenas va un año de gobierno.