La modalidad 40 era legal, pero era un abuso. Nacida para dar seguridad y pensión a quienes pierden un empleo, en el contexto de la Ley IMSS 1973, tuvo en los recientes 10 años, un enorme abuso cuando irrumpimos los “baby boomers” (los nacidos a finales de los 50 y en la década de los sesenta) para poder alcanzar pensiones altas.
Tan generosa era la Ley citada, diseñada en el tiempo del “Estado benefactor”, que jubilada a temprana edad y con montos altos, cuando las generaciones jóvenes todavía cotizaban en el IMSS. Pero los años pasaron y los jóvenes dejaron de cotizar y cantidad, decenas de miles de mexicanos, vieron en la “Modalidad 40”, una mina de oro para abusar y obtener pensiones “doradas” cercanas a los 100 mil pesos.
En un entorno donde el gobierno federal, se ha acabado las reservas, donde la economía no crece desde hace 6 años y las inversiones faraónicas de AMLO no son “barriles sin fondo”, el gobierno federal, ya acabados los fideicomisos y reservas, no tiene de donde echar mano y por ello, el IMSS dio una desesperada marcha atrás y puso freno a la modalidad 40 para decir adiós a las “pensiones doradas”; pagaron justos por pecadores. La dependencia frenó así la modalidad que permitía a los trabajadores jubilarse con más de 80,000 pesos al mes. El 21 de octubre, será recordado porque el Consejo Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social publicó en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo que limita el esquema de Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio.
El esquema, permitía que, mediante una estrategia financiera, los trabajadores de la Ley 73 próximos a jubilarse, pudieran obtener pensiones “doradas”, muy superiores a sus ingresos reales, pues podías sumarle “umas” lo que era legal, pero injusto, pues al final el Estado mexicano les pagaría por el resto de su vida dinero que hace falta para el funcionamiento del País. Es cierto que ya cientos de miles lograron hacer esto que era legal, pero injusto, pues era recibir pensión mucho mayor que aquello que habían logrado en los años de trabajo. Aparecieron empresas fantasmas y asesores, que localizaban a los trabajadores para ofrecerles inscribirse a la modalidad y que ellos pidieran prestado o vendieran bienes, con tal de inscribirse y sacarle toda la leche posible a la vaca que es el IMSS.
Pero algún día tenía que terminar el abuso. Hasta ahora, las personas que dejaban de cotizar con un patrón podían continuar pagando por su cuenta sus aportaciones de retiro (vendiendo textualmente o pidiendo prestado) y elegir libremente el Salario Base de Cotización, con un tope legal de hasta 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA), equivalente a 2,932 pesos en 2026. Esta estrategia permitía que un trabajador con un salario modesto en su vida pudiera “inyectar dinero” durante sus últimas 250 semanas para cotizar con el monto máximo. Era un negocio redondo. De este modo, podía jubilarse con un retiro desproporcionado respecto a sus aportaciones históricas: lo que se conoce como “pensiones doradas”.
Ahora, las nuevas disposiciones publicadas en el DOF eliminan la opción de seleccionar de forma libre el tope de 25 UMA. Hoy, por ejemplo, si un trabajador gana un promedio de 500 pesos diarios al momento de ser dado de baja, su tope máximo de cotización será de solo 617.31 pesos. Eliminación del pago retroactivo y otros cambios a la Modalidad 40. Se acabó el abuso. El acuerdo impone otros candados a las nuevas solicitudes. Por ejemplo, la eliminación del pago retroactivo. Anteriormente, un trabajador podía inscribirse meses o años después de su baja y pagar de golpe las cuotas retroactivas con recargos desde la fecha de despido o renuncia. Ahora, los efectos del aseguramiento correrán exclusivamente a partir del día en que se presente la solicitud. Además, la inscripción deberá procesarse obligatoriamente mediante plataformas digitales del IMSS para garantizar la trazabilidad de los registros. También se prohíbe que quienes coticen voluntariamente como trabajadores independientes puedan inscribirse de manera simultánea en la Modalidad 40. Vendrán demandas, amparos, pero esto era insostenible, pues era a costa del futuro de las mayorías. El acuerdo no vulnera los derechos de quienes ya estaban inscritos antes de la publicación oficial y que estos asegurados mantendrán las condiciones contratadas hasta concluir su periodo. Se acabó este abuso que era legal, pero injusto.