Supimos esta semana que el gobierno de Guanajuato canceló los 435 millones de pesos de deuda estatal pública que estaban destinados para la construcción del puente vehicular en el bulevar Aeropuerto y el Tajo de Santa Ana, debido a que el municipio no entregó a tiempo la liberación y la expropiación. Era parte de un paquete de deuda pública aprobado por el Congreso del Estado para obras municipales; el Gobierno del Estado suspendió y finalmente retiró el financiamiento porque el Ayuntamiento no acreditó la liberación y propiedad de dos chiqui predios (de 166.42 y 490.86 metros cuadrados) con fecha límite fijada el 15 de octubre y la administración estatal dio por vencido el plazo y decidió reasignar esos recursos a proyectos de salud como el Hospital General de León.
Visto desde la ciudadanía, parece falta de voluntad política de ambas partes para esperar los trámites legales del fideicomiso y la expropiación, aunque haya sido el único proyecto de los 384 presentados en 46 municipios que no cumplió con los requisitos en tiempo y forma que pide la SHCP cuando se trata de préstamos. Aquí se ven lejos los tiempos en que ambos gobiernos azules, acordaban y en santa paz, construían planes de obra conjuntos. Parece una disputa política e institucional entre nuestra Presidenta Municipal que ahora pertenece a otro partido político y la gobernadora de Guanajuato, quien era su compañera en los colores azules. La relación entre ambas mandatarias ya venía arrastrando fricciones políticas de fondo, pero ahora se traduce ya en otros asuntos que nos afectan al pueblo común y corriente.
Se acabaron así, las cortesías institucionales e iniciaron los reclamos abiertos en redes sociales y medios de comunicación por parte de Ale Gutiérrez argumentando que el municipio aceleró las gestiones de último momento y consiguió destrabar el 100% de la liberación de la vía y que el plazo federal de la Secretaría de Hacienda vencía realmente el 30 de noviembre. La postura de Libia Dennise es que no se trata de un conflicto personal, ni político, sino de un tema estrictamente técnico y de cumplimiento de plazos legales. Como sea, se hizo la reasignación del dinero a la construcción de un centro de radioterapia contra el cáncer en el Hospital General de León que representa sin duda, algo que incide directamente en las personas en vulnerabilidad social que requieren estos servicios y que no tienen otra opción por el colapso del sistema federal de salud.
Me dicen alumnitos periodistas que, en eventos públicos en la ciudad, se ha documentado un ambiente de tensión cuando ambas personalidades se encuentran y deben darse un saludo. Como yo no soy requerido desde hace cuatro años en este tipo de eventos, lo doy por cierto y lógico. Pero lo que me preocupa es todavía los meses que faltan para el término del gobierno municipal. Iluso, imagino que sería padrísimo el acercamiento, la concordia, el saber que los asuntos partidistas afectan para bien o para mal a la ciudadanía que vive al día y que espera buenos ejemplos y buenas caras siempre. Sé que la construcción de un puente que sigue siendo indispensable en una ciudad hecha no solo para vehículos, sino para que sea transitada en una única entrada a una ciudad de 2 millones de habitantes, pero deseo más que haya concordia.
Encuentro en el encontronazo entre las dos gobernantes, argumentos técnicos, políticos y legales, pero que, al final, se traducen en algo que la ciudadanía no termina de entender. Parece que como opinión pública nos planteáramos entonces qué es mejor o menos malo: si invertir en un puente para el privilegiado grupo del 18% que utilizamos el vehículo permanentemente, o invertirlo en el Hospital en donde se trata de asuntos de vida o muerte en un sistema de salud considerado uno de los tres mejores del país. Si se tratara de este dilema, yo sería sin duda de los que votaría por la salud y no por el puente. Pero el problema es que mientras no tengamos un tren interurbano que conecte en la parte oriente con un tren elevado, las cosas se complican en realidad, para hacer invivible el sufrido retorno en la tarde hacia León por el Boulevard Aeropuerto. No me es fácil entender la lógica entre los políticos y menos cuando se trata de la salida de un partido, pues toda la estructura de la administración municipal por décadas ha sido panista y ahora se encuentra conducida por una militante de Movimiento Ciudadano. Con la mirada como Consejero Electoral del INE, aprendí que el diálogo para tender puentes no es fácil entre los políticos.