Historia 040

Esta es la historia 040 de 450 que te contaremos sobre León

Rodolfo Gaona, conocido como “El Califa de León”, a través de su arte en los ruedos colocó a la ciudad en el mapa del mundo taurino y es recordado como uno de los más grandes toreros de la historia.

Nació el 22 de mayo de 1888, en el barrio de La Conquista, a un paso del templo del mismo nombre, en una finca ubicada en la esquina de la calle Pino Suárez y el bulevar Mariano Escobedo. El inmueble, donde alguna vez hubo una placa conmemorativa, quedó en ruinas tras la construcción del bulevar.

Rodolfo Gaona en su juventud. Foto: Archivo

Presencia dentro y fuera del ruedo

Eduardo Portugal Rogenhofer, exempresario taurino e hijo del aficionado práctico Felipe Portugal Villalobos, amigo personal de Rodolfo Gaona, recuerda que el torero leonés regresaba con frecuencia a León y siempre imponía presencia, dentro y fuera del ruedo.

Era un torero de recia personalidad. Olía a torero dentro y fuera de los ruedos. Sus restos eran como la raza mexicana, por eso en España lo llamaban el Indio Grande. Gustaba de vestir con nombre cordobés, fumar puro y triunfó ante las grandes figuras españolas, pues, como decía, no permitió que nadie lo mirara por arriba del hombro”, señala Lalo Portugal.

Su esposa, Begoña Prada, en un artículo dedicado a “El Califa de León”, lo definió como un torero inmortal que transformó para siempre la fiesta brava:

“Fue un lidiador poderoso y un artista excepcional en todos los tercios de la lidia. Con el capote fue suntuoso, variado y clásico; en el segundo tercio rayó en lo excelso; con la muleta, un muletero excepcional, poderoso y dominador de los toros”.

Begoña destaca además que el pase de la gaonera, con el capote, fue una de las aportaciones más importantes de Gaona a la tauromaquia, así como su elegancia y gallardía al vestir de luces.

Su famosa gaonera. Foto: Archivo.

Se despide de los ruedos

Rodolfo Gaona se despidió de los ruedos el 12 de abril de 1925, convencido de que era momento de abrir paso a las nuevas generaciones.

En 1973 se le hizo un homenaje a Rodolfo Gaona en león. En convertible con la reina de al ciudad, Alejandra Obregón Cabrera. Foto: Cortesía Martín Obregón

Vivió hasta su muerte en su finca de Azcapotzalco, en la calle Bucareli número 80, en la Ciudad de México, rodeado de recuerdos, razón por la cual fue apodado “El Conde de Azcapotzalco”.

Sin embargo, nunca dejó de regresar a su tierra natal, donde se formó como torero en la escuela taurina de Saturnino Frutos “Ojitos”, y se presentó por primera vez en la Plaza México de León el 1 de octubre de 1905.

El también llamado “Petronio de los Ruedos”, apodo ganado por su elegancia, finura y estética, mantuvo una estrecha amistad con los empresarios leoneses Jesús, Francisco y Rafael Obregón Urtaza, este último ganadero de la dehesa de San Cristóbal, ubicada por los rumbos del actual rancho de Vicente Fox.

Rodolfo Gaona en España. Foto: Especial

Invitado de honor

Los hermanos Obregón Urtaza encabezaron la construcción de la plaza de toros La Luz, y el día de su inauguración, el 16 de septiembre de 1961, Gaona fue el invitado de honor. El público lo ovacionó cuando rompió una botella de champán en las tablas del callejón para inaugurar el coso.

“Era un torero con una gran personalidad. Recuerdo haberlo visto en el rancho de mi padre, San Cristóbal, en una tientilla. Muy amigo de Rafael Rionda Sanabria, también aficionado práctico, y que siempre gozó de la amistad de Gaona”, señala Ángel Obregón Cabrera, hijo de Rafael Obregón.

Su hermano, Martín Obregón Cabrera, exnovillero, conserva en su casa del rumbo del Moral un rincón taurino lleno de recuerdos de la amistad de Gaona con su familia.

Su muerte y relevancia internacional

Rodolfo Gaona murió un 20 de mayo de 1975 y dos años antes estuvo en León, donde se le hizo un homenaje en 1973. Mi hermana Alejandra Obregón Cabrera, quien fuera reina de la ciudad en ese año, acompañó a Gaona en un recorrido en un carro convertible por las calles del centro. Gaona era un hombre de gran personalidad y muy respetado”, añade Martín Obregón.

Pese a su relevancia internacional, en León no se le ha dado a Gaona la dimensión histórica que tuvo dentro de la fiesta brava.

En la Plaza México, la más grande del mundo con capacidad para 42 mil espectadores, existe una escultura monumental de Gaona, obra del escultor Humberto Peraza, el mismo autor del león de bronce del Arco de la Calzada.

Escultura de la Plaza México. Foto: Especial

En León, durante la década de 1970, integrantes del Centro Taurino impulsaron la creación de una escultura en su honor. La primera, obra de Arturo Joel Padilla, tuvo poca aceptación y hoy permanece abandonada en los patios de sombra de la plaza La Luz.

Posteriormente, en 1979, se encargó una nueva obra al escultor jalisciense Carlos Terrés, colocada en la entonces glorieta de Prolongación Juárez y Torres Landa. Tras desaparecer la glorieta, la escultura fue trasladada a una explanada del Arco de la Calzada, donde ha sido vandalizada y presenta daños visibles, incluido un pitón roto. La desproporción entre el toro y el torero ha sido objeto de críticas.

La escultura se encuentra a unos metros del Arco de la Calzada. Foto: Cortesía Martín Obregón

En el exterior de la plaza La Luz existe también una representación de la gaonera en granito, obra del pintor taurino David Rincón Gallardo, que actualmente se encuentra en estado de abandono.

Pintura en el exterior de la Plaza La Luz. Foto: Especial

Rodolfo Gaona fue además amigo cercano de Filiberto “El Chato” Guerra Zúñiga, fundador del bar Panteón Taurino en 1931, punto de reunión de aficionados cuando “El Califa” visitaba León.

La amistad del Chato Guerra y Gaona era fraterna, pues ambos eran de León. Gaona es una de las máximas figuras del siglo XX, pues el Chato era un gran aficionado a la fiesta brava”, se señala en un documento del Archivo Histórico de León.

A más de un siglo de su retiro, Rodolfo Gaona sigue siendo recordado como un revolucionario del toreo, capaz de alternar con figuras como Joselito “El Gallo”, Juan Belmonte, Vicente Pastor, Rafael Gómez “El Gallo” y Manuel Jiménez “Chicuelo”, durante la llamada Época de Oro del toreo.

DAR

En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.

Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:

Cuéntanos tu historia

Clic aquí para leer más historias.

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.