Con toda sinceridad les confiaremos que nos parece inhumano, injusto, abusivo y cizañoso que los cuatroteros le echen la culpa exclusivamente al conductor, al maquinista y al despachador por el descarrilamiento del Tren Interoceánico el 28 de diciembre pasado.
Se ensañan con los más débiles, con los indefensos, pero dejan fuera de la versión oficial información valiosa que los exculpa de ser los causantes de la tragedia. Datos que constan en el expediente pero que no divulgó la Fiscal, Ernestina Godoy, como por ejemplo que la máquina descarrilada no contaba con velocímetro funcional, tampoco con radio ni una señal de alarma operacional.
Culpan al conductor y al maquinista quesque porque iban a exceso de velocidad. ¿Cómo podían saber a qué velocidad iba, si no contaban con el único instrumento que se los podía informar? ¿Y qué con todos los trayectos anteriores que ellos mismos llevaron a cabo sin problema alguno? ¿Qué cambió?
No menciona el informe el estado de las vías, de los durmientes, del balastro en la zona del accidente. Culpan a los que integran la base de la pirámide operacional, pero dejan fuera a los encargados de la operación, a quienes les daban mantenimiento a las máquinas, a la empresa operadora (el Gobierno mismo) y a los proveedores del equipo infuncional.
Los “Defensores del Pueblo” se enfocan en culpar a los de abajo, o sea al pueblo mismo que supuestamente les importa tanto: los trabajadores que también se arriesgan cada que se trepan a los vetustos trenes que operan y que distan mucho de estar en condiciones ideales.
Más que “peritaje” del accidente, el informe de la Fiscalía parece ser un enjuague encubridor para exculpar a los poderosos de la misma cuatroté que operan al chilam balaman tren que pone en peligro a cualquiera que ose ser pasajero, incluyendo a quienes hoy culpan de tan cruel e injusta manera.
Sabido es que por las prisas de ponerlo en operación el anterior Gobierno, la empresa gubernamental “Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec S.A. de C.V.” adquirió máquinas y vagones viejos (algunos datan de los 70) supuestamente “reacondicionados”. ¿Qué organismo externo, calificado, ha certificado que el equipo está 100% seguro y funcional? Antes del accidente nadie. Después de él la Presidenta ofreció que no subirían pasajeros hasta que un organismo externo lo certificara. ¡Después del muerto las coronas! Bien, pero un poco tarde.
Mientras -y hablando de la Presidenta- debe de tener mucho cuidado, pues “elogio en boca de Trump es vituperio”. Este ogro del ICE suele halagar y luego soltar los chirimoyazos. Afirmó el emproblemado defensor de los asesinos del enfermero Alex Pretti, en Minnesota a manos del ICE, que la Presidenta Sheinbaum es una mujer inteligente, que coopera bien y que debemos estar agradecidos de tenerla. Pues sí, lo estamos, sobre todo cuando la comparamos con su antecesor. Pero no siempre y no en todo.
El caso que hoy tocamos nos parece perfecto ejemplo: la Fiscal Godoy, desde que era Sheinbaum Jefa de Gobierno de la CDMX, es una de sus más fieles y cercanas colaboradoras. El encubridor informe que se ensaña con los más vulnerables difícilmente es algo de lo que puede estar orgulloso su Gobierno, pues la Justicia es la búsqueda de la verdad y en éste no hay tal, solo chivos expiatorios. Una buena parte de la ciudadanía no está conforme con él y considera que se encubre a responsables influyentes dentro de la Cuatrerotería.
Todo parece indicar que lo externo lo maneja bien nuestra Presidenta, pero en lo interno -como hemos visto en Sinaloa con el ataque sufrido por dos servidores públicos emecistas pese a que la entidad está tapizada por Ejército y Guardia Nacional-, hay mucho estiércol que limpiar.
Por supuesto que mención especial merece la ejecución de once personas en Salamanca, Guanajuato, unos días antes del ataque en Sinaloa: Estado hoy por hoy sin Ley, gobernado por un morenista cuestionado por parcial e incapaz, en el que la violencia no amaina, sino que parece crecer.
Pese a lo que diga Trump, el Gobierno Sheinbaumista hoy se pinta de claroscuros: salta a la vista que hacen falta más claros y menos oscuros.