¿Quedarse y adaptarse o moverse y conocerse?
¿Persistencia y éxito o mudanza y recomienzo?
Las preguntas y dilemas a los que se enfrenta cada organización en la planificación de una nueva temporada llena de retos y objetivos que están casi obligados a cumplir.
En el caso de los Bravos de León, es bien sabido que el primer y único objetivo en mente al comienzo del 2024 es avanzar a la Postemporada tras cuatro temporadas consecutivas de sequía.
Más allá de concretarse la triple llegada de Zach Kirtley, Marc Flores y Jio Orozco, todos procedentes de los Toros de Tijuana, los movimientos en el roster ahora llevan consigo el nombre de “bajas”.
De acuerdo con la página de movimientos de la Liga Mexicana de Beisbol, la franquicia que preside Mauricio Martínez, se ha despedido de tres peloteros: Andy Otero, Ricky Rodríguez y Aníbal Cervantes.
Mientras se desconoce el destino del lanzador panameño, Rodríguez se marcha hasta el puerto jarocho de Veracruz para jugar con El Águila, mientras Cervantes se queda con Saraperos de Saltillo tras estar a préstamo en 2023.
¿Se sufrirán sus salidas?
Al menos, desde los números, la del apodado “Salvaje” es la única que se resiente (y, desde mi perspectiva, muy poco) en el cuadro leonés.
Si vamos con las estadísticas de Otero en su temporada debut en el circuito veraniego, encontramos unas muy desfavorables para la organización con dos victorias y siete derrotas que se refuerzan con una efectividad de 6.42.
31 años de edad para un lanzador que, pasando de la quinta entrada, sufría ante el roster rival al admitir 80 hits, 49 carreras, 24 bases por bola y siete cuadrangulares contra 46 ponches.
En el caso del sonorense Cervantes, su último registro en León data de la temporada 2022, donde registró una victoria y dos derrotas con tres juegos iniciados y siete finalizados de los 31 que disputó.
64 hits, 40 carreras, tres jonrones, 19 bases por bola y 38 ponches en 49.1 entradas de labor, lo hizo acreedor a una efectividad de 6.39 con 25 años de edad.
Parece que a este derecho le sienta muy bien la pelota invernal, pues en la pasada temporada de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) tuvo actividad en los Naranjeros de Hermosillo con tres victorias y cero derrotas al admitir 16 hits y solo cuatro carreras, además de 15 ponches que le ayudaron a quedarse con una efectividad de 1.54 en 23.1 entradas de trabajo.
Situación contraria a la del californiano Rodríguez, quien llegó en la última parte del 2023 para disputar 21 juegos con los Bravos de León.
En este lapso, registró 83 turnos oficiales donde pudo anotar 13 carreras, conectar 20 hits con tres dobles incluidos, además de tres jonrones y 18 carreras impulsadas y misma cantidad de bases por bola.
Sus 27 ponches mermaron su rendimiento que, al final, se resume en un porcentaje de .241.
A reforzarse
En resumidas cuentas, para su servidor, las bajas son adecuadas y necesarias en la conformación del plantel de Rafael Rijo.
Sin embargo, en el tema de los refuerzos, se necesita una selección de élite para solventar la problemática defensiva que ha tenido el equipo desde su regreso al profesionalismo en 2017.
Calidad, no cantidad.
Esperemos que después de tanta malaria, la organización de los Bravos de León lo haya entendido a la perfección y sea capaz de reforzarse adecuadamente.
¿Cuándo lo será?
Eso está por verse.
Lo relativamente “bueno” es que restan, al menos, cuatro meses más antes de la pretemporada.
Lo que sí es una realidad es que, a partir de este 2024, si se quiere una exitosa organización, se debe apostar por la persistencia, la adaptación, la responsabilidad y el compromiso desde la gerencia hasta la novena y todo su cuerpo técnico.
-El Dugout del Gabo.