Se necesitaría ser muy despistada para agarrar pleito con un país del que dependemos para recibir el 75 por ciento del gas natural que consumimos y que además requerimos para generar el 62 por ciento de nuestra energía eléctrica.
Se tardaron toda una semana, pero por fin en la desmañanada de ayer la Presidenta y su titular del CENAGAS, Cuitláhuac García, informaron a la nación que habían sido notificados por Estados Unidos que les (nos) redujeron el 20 por ciento del envío de gas natural. Este “aviso” se suma a la propuesta de Trump -precisamente hace como dos semanas- de que cortaría de manera draconiana las exportaciones de diesel. Otra importación importante que realiza México, ésta de la que dependemos casi por completo.
El funcionario encargado del gas también nos informó en esa misma conferencia que México no cuenta con capacidad de ALMACENAMIENTO de gas y que, por lo tanto, sólo dispone de TRES días de suministro si Estados Unidos nos corta en definitiva el cordón umbilical energético. Por tanto, resulta bastante irresponsable tensar la relación con tal Gobierno y, al contrario, lo recomendable y sensato es buscar la armonía, coordinación y cooperación con la Administración Trump.
Les sonarán muy bonitas y muy patrióticas a los líderes cuatroteros las arengas disonantes de que somos “soberanos” y que no aceptamos el “injerencismo”, pero la realidad es que NO SOMOS hoy soberanos, pues dependemos energéticamente del vecino del norte y quien es dependiente NO ES soberano.
Por otra parte, el injerencismo es autoinfligido, pues es nuestro mismo Gobierno el que pide a gritos que intervenga EU… que intervenga para no cortarnos el diesel -lo cual literalmente paralizaría al País- y no dejar de surtirnos el GAS NATURAL, sin el cual no podríamos generar energía. Esto resultaría tan catastrófico como inimaginable.
Para colmo, y reconociendo enormes PIFIAS, confesó la Sra. Sheinbaum fallas en la RED de suministro de energía eléctrica por parte de la CFE, mismas que afectaron a la Península de Yucatán. La directora de la CFE, Emilia Calleja, culpó de las fallas, en parte, a la “vegetación” que crece alrededor de las torres de transmisión.
Igual pudo haber dicho que la culpa era de los marcianos y sus OVNIs, o de Calderón, la realidad es que, como recordarán, los cuatroteros RESERVARON el MONOPOLIO de la red de transmisión de energía eléctrica sólo para la 4T. A los particulares les “permitieron” -como gracia divina- asociarse con ellos -en minoría- sólo para PRODUCIR energía. Salta a la vista que de nada sirve producir energía si ésta no se puede distribuir por insuficiencia y fallas en la red, propiedad de -y reservada en exclusiva para- el Gobierno cuatrotero.
La realidad es que prácticamente somos dependientes del todo de los vecinos en materia de gas y combustibles; claro, como es la costumbre en los morenistas, inmediatamente que surge un problema serio ellos dicen tener la solución. Por ejemplo: que Dos Bocas produzca más gas, coordinarse Pemex y CFE, aprovechar el gas que se quema, elevar la eficiencia energética y analizar alternativas de producción, como las fuentes renovables. ¿Y estos planes los harán efectivos en tres días?
Hablamos de programas a largo plazo que en nada solucionarían el problema de una restricción inmediata que en menos de una semana ya nos tendrá como País y Gobierno de rodillas.
Cuitláhuac, el de CENAGAS, planteó el corte -o la notificación- como un problema que tienen allá. Mas no lo creemos, en la política no hay coincidencias: lo que hay son causas y efectos. Si de aquí para allá tiramos cascajo para estar jorobando, cuando se harten allá nos mandarán piedrotas del Cañón del Colorado.
Necesita la señora bajarle el tonito a sus arengas destempladas -que además no le quedan desde donde se le mire- y colocar a MÉXICO entero por encima de la imagen de su partido y su “movimiento”; dejar de encubrir a narcopolíticos y huachicoleros, y que de veras tome conciencia de que primero es México y que su adorado Ayatola “Renovador”, así como su parentela y amigos, están ya más allá de la redención.
Si no entiende esto, que se prepare entonces para ver a su “movimiento” convertido en estatua de sal, pues su “organización” está más podrida que Sodoma y Gomorra.