La materia de los buenos recuerdos es muy frágil, podría decirse etérea, translúcida como las alas de la libélula que atraviesa el cielo a una velocidad inimaginable, y de momento se transforma, toma figura en nuestros pensamientos y se instala con tal fuerza que es imposible detenerla y frenarla. Así pues, me tiño de tonos […]
Etiqueta:SALVADORA ÁLVAREZ LEDESMA
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